Que México tiene todo el potencial para ser un país del primer mundo, que hay recursos y mano de obra suficientes para lograr una industrialización total, que estamos en el hoyo porque queremos; todo esto lo escuchamos a diario, pero por fin se está revirtiendo.
Curiosamente y contrario a lo que cualquier persona pudiera pensar, la crisis (tanto finaciera como automotriz) que vivimos hace un par de años le arrojó a México un gran número de beneficios.
Primero y el más importante, nuestra nación se convirtio en la opción más importante de producción para las marcas que quieren vender su producto en EUA, ejemplo de ello es la fuerte inversión que hizo Ford en Cuatitlan, la modificación de la planta Chrysler para albergar productos FIAT, la anunciadísima planta de Mazda en México, la futura planta de Motores de VW en Gto, entre muchas más. Somos la 10ma industría motora en el mundo.
Ahora pasamos al mercado local, la llegada oficial de marcas como Infiniti, Alfa Romeo, Lamborghini muestran que las finanzas han subido, y el ampliamiento de las gamas de todas las marcas ya presentes en el país.
Si, la crisis nos benefició, ahora toca a nosotros aprovechar estas bondadosas circunstancias de la vida, o del motor, nutriendo al sector con más y mejores ingenieros nacionales, siendo un pueblo consumidor si, pero exigente también, y por último, lograr que el gobierno empieze a actuar en pro de la noble industria automotriz.
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